La tecnología está cambiando nuestras mentes y nuestra capacidad para prestar atención. Los dispositivos digitales están imprimiendo nuevos hábitos e instintos que crean una difusa frontera entre el entretenimiento, el entusiasmo, la dependencia y la adicción a la tecnología.

Nuestras publicaciones de COACHING TECNOLÓGICO pretenden orientar adecuadamente a líderes y profesionales en el manejo consciente de su tecnología personal, de forma que puedan integrarla en su vida de la forma más saludable y eficaz posible.

Controlar nuestra Identidad Digital

En una sociedad en la que el prestigio, el currículum o la confianza son cada vez más dependientes de nuestra huella digital, cada una de nuestras publicaciones en internet y redes sociales condiciona nuestro futuro.

La exposición de nuestra intimidad en las redes implica necesariamente su desprotección, sean cuales sean las opciones de privacidad de nuestros perfiles o la fortaleza de las contraseñas que establezcamos. Y también podemos desproteger la intimidad de otros… especialmente la de nuestros hijos, que no tienen derecho a decidir.

La red NO OLVIDA.

Potenciar nuestro pensamiento crítico y nuestra creatividad

Cada vez más, la información que se nos ofrece depende de nuestros gustos,
hábitos de consumo y retroalimentaciones positivas. Los ingresos en Internet se
generan por el número de visitas y no por la calidad de los contenidos, por lo que no necesariamente la información más visitada o el contenido más viral constituyen la
mejor opción.

Además, las nuevas formas de comunicación (whatsapp, redes sociales, etc.) permiten sustituir la presencia por la multiplicidad. Sin duda podemos llegar más lejos y a más opciones, pero a cambio de comunicarnos con menos profundidad.

¿Somos dueños de nuestras decisiones?

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Ante este océano de información y con infinitas opciones para elegir, nos sorprendemos cada vez más por no estar satisfechos por nuestras elecciones. No debemos dejar que las facilidades que ofrece la tecnología silencien nuestras propias ideas, sino que, muy al contrario, deben ayudarnos a desplegarlas.

¿Estoy gestionando bien mi identidad en las redes? ¿Y la de mis seres queridos?
¿La tecnología me está ayudando a tomar mejores decisiones, o me está dominando? ¿Elijo bien la forma de comunicarme con los demás según la importancia de lo que quiero transmitir?

¿Quieres saber más?